Se plantea el debate sobre hasta dónde llega la labor periodística y cuáles son los límites éticos al informar sobre la salud de personas, especialmente si estas desean mantenerlo en privado.
Se compara la postura de Feynman con la de Lanata, quien sostenía que si algo es noticia y es correcto, debe ser divulgado, incluso si implica revelar enfermedades.
Se enfatiza la importancia de respetar la voluntad de los protagonistas y de las familias respecto a la información privada.