El debate sobre cómo combatir el narcotráfico en Colombia se centra en dos posturas principales: la mano dura y la regularización legal de las drogas. María Clara argumenta que la política de mano dura, implementada por más de 20 años, no ha funcionado, ya que el mercado de la droga opera bajo la lógica de oferta y demanda, y el alto precio de la cocaína ha incentivado su producción.
Se propone una estrategia dual que incluya la sustitución de economías ilegales para sacar a la población de estas actividades, en lugar de recurrir a la fumigación masiva que, según se argumenta, amplía la frontera agrícola y tumba selva amazónica. Además, se señala que encarcelar a miles de campesinos no ha sido efectivo, ya que los cultivos de coca siguen en aumento.
Rodrigo Lara, por su parte, cuestiona la efectividad de las políticas de sustitución del gobierno actual, señalando un récord en hectáreas de cultivos de coca y un crecimiento de las estructuras criminales. Propone una estrategia que combine la mano dura y la erradicación con alternativas para los campesinos, mencionando experiencias exitosas en el pasado que redujeron significativamente los cultivos ilícitos.