Se cuestionó la inversión en el transporte ferroviario, señalando que el problema no radica en la tarifa sino en la falta de mantenimiento y la corrupción.
Se recordó la compra de trenes durante la gestión de Ricardo Jaime, quien está preso, y que costaron 10 millones de dólares en chatarra. Se mencionó que la falta de inversión en un área se traduce en ganancias en los bolsillos de otros.
Se debatió sobre los subsidios al transporte, planteando que si bien el pasaje es caro para el usuario, el costo de mantener un servicio ferroviario es mucho mayor y no se cubre ni el 10% de los gastos.