El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció cerca de 200 reformas pro mercado para sacar al país de una profunda crisis económica, agravada por bloqueos energéticos y empresariales de Washington. Las reformas buscan abrir sectores a la inversión privada, atraer capital del exterior, reducir el peso del Estado y dar mayor autonomía a empresas públicas.
Paralelamente, en Norteamérica, Donald Trump muestra dudas sobre el tratado de libre comercio T-MEC, cuya renovación se acerca. La no renovación podría generar un periodo de revisión de 10 años, alterando el marco de seguridad económica que integra a EE.UU., Canadá y México.
Ana Nieto informó que Trump ha expresado su preferencia por no ser parte del T-MEC, aunque no ha iniciado formalmente el proceso de salida. Su retórica busca renegociar el acuerdo con condiciones más favorables para EE.UU., a pesar de la interdependencia económica existente con Canadá y México, quienes son sus principales socios comerciales.
La integración comercial de 32 años hace que EE.UU. necesite a sus vecinos. La relocalización industrial (nearshoring) ha posicionado a México como un socio crucial. Canadá también es un importante socio comercial. La inseguridad comercial generada por la retórica de Trump no beneficia a ninguno de los tres países.