La investigación sobre el crimen de Agostina se complejiza con la posible conexión de Claudio Barrelier a una red de narcotráfico y la revelación de detalles sobre su comportamiento. Se menciona la presunta participación de una banda peruana en el suministro de estupefacientes a Barrelier.
Se destaca la actitud de Barrelier, quien supuestamente estudió durante meses cómo manipular elementos quirúrgicos y se movía con impunidad en el barrio, mostrando un comportamiento errático y con acceso restringido a su vivienda. Se cuestiona la labor de la policía en la recolección de pruebas, como los cuchillos encontrados en allanamientos posteriores.
La figura de Marianela, también conocida como Luzmila o La Gringa, genera intriga por sus cambios de apariencia y su posible vinculación con actividades ilícitas. Se investigan posibles mensajes de audio que la implicarían en el caso.
La madre de Agostina, al firmar el alta voluntaria del hospital, genera dudas sobre sus intenciones y la reunión con el fiscal. Se espera la apertura del secreto de sumario para acceder a información clave y audios que podrían ser determinantes en la causa.