La investigación sobre el crimen de Agostina se profundiza con la posible conexión de Claudio Barrelier a una red de narcotráfico. Se menciona la presunta participación de una banda peruana en el suministro de estupefacientes.
Se destaca el comportamiento de Barrelier, quien supuestamente estudió cómo manipular elementos quirúrgicos y se movía con impunidad en el barrio. Se cuestiona la labor policial en la recolección de pruebas, como los cuchillos encontrados en allanamientos posteriores.
La figura de Marianela, también conocida como Luzmila o La Gringa, genera intriga por sus cambios de apariencia y su posible vinculación con actividades ilícitas. Se investigan posibles mensajes de audio que la implicarían en el caso.
La madre de Agostina, al firmar el alta voluntaria del hospital, genera dudas sobre sus intenciones. Se espera la apertura del secreto de sumario para acceder a información crucial.