El nuevo régimen para personas con discapacidad que deseen viajar en transporte público ha generado largas filas y malestar. El Certificado Único de Discapacidad (CUD) ahora debe asociarse a la tarjeta SUBE, pero las aplicaciones han presentado saturación y problemas de respuesta, provocando esperas de hasta tres horas en estaciones como Retiro y Constitución.
A pesar de que el CUD sigue siendo válido para viajar, muchos choferes de colectivos no lo aceptan si no está asociado a la SUBE, obligando a los pasajeros a pagar boleto. Esto ha generado preocupación y angustia innecesaria entre las personas con discapacidad y sus familiares, quienes acuden a las ventanillas para realizar el trámite.
La situación se agrava con la eliminación de subsidios al transporte de media distancia, lo que dificulta el acceso a tratamientos para quienes viven en el interior de la provincia de Buenos Aires. La falta de información y la burocracia han sido criticadas, generando un escenario de abandono y preocupación.