Los bosques de macroalgas en el Canal Beagle son ecosistemas singulares que actúan como ingenieros, modificando el ambiente y creando hábitats ideales para otras especies, similar a los arrecifes coralinos.
Estos bosques submarinos fomentan el desarrollo de una gran diversidad de vida marina. Se menciona la presencia de equinodermos, como erizos de mar, y se destaca la capacidad de visión de algunos de ellos, que pueden percibir cambios en la intensidad de la luz gracias a células fotorreceptoras en sus tentáculos.