Se revela una grave situación de tensión interna en la TV Pública, donde dos importantes figuras del canal, descritas como "decisores", se encuentran enfrentadas. Una de ellas amenazó a la otra con una denuncia penal y cárcel tras recibir un mensaje.
Este conflicto se da en un contexto de desorganización en la gerencia de producción del canal, que se encuentra sin nombramientos formales y con un juicio pendiente contra el Estado por parte de un exfuncionario. La situación es calificada como una "bomba" por su potencial de generar escándalo.