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Adorni pierde la vocería pero conserva poder; Rabier asume la comunicación

Tensión: discusión (60°) Sesgo: neutral (-20) Eje político: Centro

La salida de Manuel Adorni de la vocería presidencial marca un punto de inflexión en la comunicación del gobierno. A pesar de perder su rol público, Adorni conserva un poder considerable como jefe de gabinete, manejando el presupuesto nacional y con la capacidad de mover partidas presupuestarias, como se evidenció durante la reciente crisis.

La gestión de Adorni ha sido criticada por sus contradicciones discursivas y un supuesto "déficit intelectual", lo que ha llevado a admitir en Casa Rosada la complejidad y el error en el abordaje de la crisis. La comunicación gubernamental se ha visto debilitada por estas falencias.

Se señala que la gestión política del gobierno recaía en Karina Milei, secundada por los primos Menem, y Santiago Caputo como estratega principal. Adorni funcionaba como un puente, con su principal poder radicado en la comunicación, rol que ahora se le retira formalmente. La nueva designación de Rabier busca canalizar la comunicación y destacar los logros económicos del gobierno.