Se debate sobre el respeto hacia Manuel Adorni como jefe de gabinete, con opiniones divididas entre quienes afirman que aún tiene poder ("la lapicera") y quienes sostienen que sus inmediatos colaboradores no lo respetan.
Se menciona que, administrativamente, Adorni sigue siendo el jefe de la administración, pero que la falta de respeto interna podría generar tensiones.
Se alude a que ministros cercanos a Patricia Bullrich podrían tener una opinión crítica pero no expresarla públicamente por temor.