La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, impulsa una reestructuración gubernamental con 16 cambios ministeriales, buscando distanciarse de la figura de Maduro y de la corrupción.
Se busca calmar la tensión política mediante la designación de civiles en lugares estratégicos y la implementación de nuevos programas sociales.
Esta "lavada de cara" y el giro hacia una imagen más democrática y social podrían responder a un interés electoralista.
La clave estará en determinar si estos cambios implican una modificación real en el ejercicio del poder o son una estrategia para perpetuarse.