Al margen de la cumbre del G7, Donald Trump afirmó que no pide a Israel detener su ofensiva en el Líbano, sino actuar con "buen criterio y mayor responsabilidad". Sus declaraciones coinciden con nuevos bombardeos israelíes sobre el sur libanés, que han dejado más de 3.500 muertos y han obligado a desplazarse a más del 20% de la población.
UNICEF reporta cerca de 250 menores fallecidos, agravando la crisis humanitaria. A pesar de que el acuerdo entre Irán y Estados Unidos establece la suspensión de operaciones militares, los combates continúan, con Líbano afirmando que Israel ha realizado cerca de 3.500 ataques desde el anuncio de la tregua.