Una clienta se presenta en Leiva Joyas para tasar varias piezas, incluyendo un prendedor de la década de 1920 con brillantes, que perteneció a su abuela.
La clienta comenta que tomó las joyas como una forma de indemnización por parte de su ex-esposo, quien la engañó. Expresa su deseo de obtener una cotización en dólares.
El tasador, Francisco, identifica el prendedor como una pieza Art Decó, destacando su valor por la antigüedad y los materiales. Menciona que, a pesar de haber sido restaurado, su valor es considerable.