Taiwán reafirmó su derecho a proteger sus intereses y su seguridad, declarando que su salvaguarda y el rechazo a ser gobernado por el Partido Comunista Chino no deben interpretarse como provocación.
El presidente de Taiwán reiteró su disposición al diálogo con Pekín y solicitó a China que renuncie al uso de la fuerza. Se espera la aprobación de un nuevo paquete de venta de armas de Estados Unidos, subrayando el compromiso de Washington con la seguridad de la isla, a pesar de recortes presupuestarios en defensa aprobados por el parlamento taiwanés.