Brancatelli defiende su postura de separar lo personal de lo futbolístico, argumentando que tiene derecho a expresar su opinión sobre los jugadores de la selección, incluso si no comulga con sus acciones fuera de la cancha.
Señala que, si bien ama a la selección y la defenderá siempre, hay cuestiones personales de jugadores como Messi que no le representan y tiene el derecho ciudadano a expresarlo sin buscar quedar bien o ser pagado por ello.
Critica a quienes se ríen ante situaciones incómodas o a quienes no muestran seriedad en momentos que lo ameritan, comparándolo con la actitud del Papa Francisco hacia Javier Milei y la de Mauricio Macri.