Se reflexiona sobre las enfermedades familiares y lo espantoso que resulta hablar de ellas queriendo sacar provecho del dolor ajeno. Se hace un llamado a la responsabilidad en las redes sociales, tanto de políticos como de ciudadanos.
Se advierte sobre el uso de falsas noticias en redes sociales y se enfatiza que no es divertido. Se plantea la necesidad de analizar el origen de la información y se menciona que tanto políticos como gobiernos y la oposición deben ser responsables.