Se analiza la profunda frustración que experimenta la juventud actual, exacerbada por la aparente perfección de las vidas expuestas en redes sociales y la falta de horizontes en el país.
Se critica la idealización de la vida y las relaciones que se promueven en las redes, generando expectativas irreales sobre la felicidad, el éxito y la perfección en las relaciones y la sexualidad.
La falta de oportunidades laborales y de realización personal en Argentina contribuye a que los jóvenes busquen escapar de esta realidad a través de diversos medios, a menudo de forma destructiva, como peleas o relaciones tóxicas.
Se concluye que esta insatisfutabilidad, combinada con la inestabilidad emocional propia de la formación, lleva a una dependencia del "ser virtual" sobre el "ser real", lo que a su vez genera más toxicidad en las relaciones.