Se describen situaciones de crisis social en barrios como Lanús y Quilmes, donde los padres estarían consumiendo drogas ("falopeados") y los hijos no estarían siendo alimentados adecuadamente. La falta de empleo y la desesperación generalizada contribuyen a un panorama desolador.
Se subraya la gravedad de la situación, calificándola como un "desastre" y un reflejo de la decadencia social. Se percibe una atmósfera de desesperanza y la necesidad de un cambio radical para poder salir de este estado.