La Rinconada, Perú, no solo es rica en oro, sino también en delincuencia. Se estima que cada mes mueren dos personas en atracos y tiroteos, y los conflictos se resuelven a menudo de forma violenta.
En enero de 2025, un violento enfrentamiento entre mineros dejó tres muertos, evidenciando la casi inexistente presencia del control estatal en la ciudad.
Los habitantes intentan ahuyentar a los delincuentes con carteles y maniquíes colgados, mientras que el mayor Aranda, con un contingente de 30 hombres, busca restablecer la autoridad.