Se expresó la dificultad de sentir plenamente la alegría del último mundial debido a la politización del contexto actual.
El recuerdo del mundial genera una mezcla de felicidad y tristeza, no por nostalgia, sino por la oscuridad que se apoderó del país posteriormente.
Se criticó la tendencia a querer "expropiar el pensamiento" y politizar todo, incluso la figura de Messi, instando a dejar que la gente sea feliz y disfrute del deporte sin divisiones.