A pesar de la firma de un pacto entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra en Medio Oriente, el ejército israelí continúa sus ataques en Líbano. Israel publicó un mapa de su ocupación militar en el sur del país, con una zona más amplia que la inicialmente indicada, justificando la medida por "necesidades operativas" para eliminar amenazas de Hezbollah y reforzar la defensa de los residentes del norte de Israel.
Las fuerzas de defensa israelíes mantienen una zona tapón a unos 10 kilómetros dentro del territorio libanés. Hezbollah se niega a rendir sus armas y parte de la población sigue al grupo islamista, mientras un millón de libaneses se encuentran desplazados. El expresidente Donald Trump ha criticado las operaciones israelíes, acusando a Israel de destruir edificios innecesariamente.