Un millón de libaneses se encuentran desplazados tras los continuos ataques israelíes, a pesar de la tregua mediada por Estados Unidos. Habitantes de pueblos fronterizos han podido regresar a sus hogares, enterrando a decenas de cuerpos encontrados desde el anuncio del cese al fuego. El expresidente Donald Trump ha criticado abiertamente las operaciones de Israel, acusando al país de destruir edificios enteros de manera innecesaria para atacar a combatientes de Hezbollah.
Por su parte, el jefe de Hezbollah se ha negado a rendir las armas, y parte de la población sigue apoyando al grupo islamista, expresando su disposición al sacrificio por la causa. La seguridad de la frontera norte de Israel sigue comprometida, mientras las fuerzas israelíes mantienen una zona tapón en el sur del Líbano.