Un incendio de grandes proporciones se desató en un depósito en Los Ángeles, provocando la ruptura de una línea de amoníaco presurizada y la rápida propagación de las llamas por el techo.
Los bomberos utilizaron helicópteros cisterna para controlar el fuego, ya que el acceso terrestre era dificultoso y el amoníaco hacía irrespirable el ambiente. Afortunadamente, el edificio y las estructuras aledañas fueron evacuados sin incidentes y no se reportaron heridos.