La vida cotidiana en Ucrania se ve marcada por el sufrimiento y la guerra, con ciudades enteras intentando mantener la normalidad en medio de un conflicto sin un final cercano.
Las imágenes muestran la devastación: 70 viviendas destruidas, lo que deja a cientos de personas sin hogar y en situación de vulnerabilidad.
Los caminos están llenos de escombros, dificultando el acceso y la movilidad. La desesperación se apodera de la gente tras los ataques, buscando a familiares y enfrentando la falta de recursos básicos, medicación y atención médica.
Las consecuencias psicosociales de la guerra son desgarradoras, con equipos de contención insuficientes para abordar el dolor y la pérdida de familiares, hogares y bienes.