Un brutal ataque ruso en Kiev ha tenido como objetivo una catedral, patrimonio de la UNESCO, en plena capital. Al menos 11 muertos se reportaron en esta última ola de ataques, y uno de los blancos fue este importante complejo religioso ortodoxo, el Monasterio de las Cuevas.
El techo de la catedral comenzó a incendiarse, afectando un lugar sagrado para la ortodoxia cristiana. El Consejo Mundial de Iglesias ha condenado firmemente la situación, pidiendo a Rusia que cese la invasión y no ataque lugares sagrados, calificando estos actos como un verdadero sacrilegio.
Este ataque representa un golpe al corazón de la espiritualidad ortodoxa cristiana en Ucrania, sumándose a las víctimas civiles y heridos en toda Ucrania. La guerra demuestra una crueldad que no respeta nada, ni siquiera los lugares de culto.