La disputa familiar entre Elina y Teresa Constantini continúa. Teresa acusa a Elina de querer anular su matrimonio por iglesia y de querer quitarle el apellido Constantini, que ella utilizó para construir su carrera como directora cinematográfica.
Elina, por su parte, afirma haber agotado todas las instancias para conversar y que la forma en que se maneja la situación (cartas documento, demandas eclesiásticas) dificulta el diálogo. Se menciona que Elina adoptó el apellido Constantini a pedido de su exmarido Eduardo, a pesar de tener su propio nombre artístico, Elina Fernández.
Se debate la posibilidad de anular un matrimonio por iglesia con cinco hijos de por medio, lo cual se considera extremadamente difícil. La situación se complica por la demanda judicial que lleva cuatro años y la intervención del Vaticano.