Se relata la euforia vivida en Jujuy durante un partido, donde un gol anulado a Messi generó una reacción desmedida entre los espectadores, incluyendo el lanzamiento de vasos y botellas.
La intensidad del momento se describe con detalles como la comida mojada y la falta de preocupación por el desorden. Se menciona que, tras el incidente, la gente se calmó un poco y comenzó a esperar la confirmación de las jugadas, mostrando un cambio en la actitud colectiva.
La crónica resalta cómo la pasión por el fútbol y la figura de Messi pueden desatar emociones intensas y comportamientos impulsivos en los hinchas, pero también cómo la experiencia puede llevar a una mayor reflexión y cautela en momentos cruciales del juego.