Estelita Muñoz narra su experiencia como vedette en una gira con Moria Casán, destacando que no necesitó pedir permiso a su padre para esta oportunidad, a diferencia de ocasiones anteriores.
Relata un encuentro con su padre en su pueblo natal, donde él observó su descenso de un vehículo, interpretando que venía de Buenos Aires. A pesar de la sorpresa, la conversación se centró en su trabajo como vedette, a lo que ella respondió que estaba trabajando.