Se especula sobre el estado de ánimo del presidente Milei, sugiriendo que podrÃa estar deprimido o sentirse incomprendido, y que pasa mucho tiempo encerrado en Olivos sin agenda pública.
Se menciona que pocas personas lo visitan, a diferencia de antes, y que él mismo siente que nadie lo comprende, optando por quedarse en casa y pasar tiempo con sus perros.
Se discute si esta actitud es una forma de protesta o un reflejo de su personalidad, y se compara su situación con la de otros presidentes, cuestionando si es un buen modelo a seguir.