Se plantea la disyuntiva sobre a quién debe pedírsele credibilidad: a Adorni o a Milei. Se argumenta que la credibilidad recae principalmente en Milei, como figura política que convocó a millones de votantes.
La estrategia de Adorni podría ser la de ser verosímil para defender tácticamente a Milei, jugando con el capital de credibilidad del presidente. Se analiza cómo la oposición podría disputar el centro de la escena política.
Se menciona el caso de Esper Santilli, quien a pesar de denuncias, logró ganar una elección, sugiriendo que la credibilidad no siempre es el factor determinante en la política.