Una mujer relató la odisea para llegar al estadio: los colectivos se demoraron dos horas, y el viaje de 15 dólares se convirtió en una espera interminable. A pesar de la frustración, se mantuvo el buen humor, bromeando sobre el crecimiento del pelo durante la espera.
La situación de los colectivos demorados afectó a argentinos y otros extranjeros, quienes pagaron sumas considerables por el transporte. La cantidad de gente corriendo para llegar al estadio era impresionante, generando una atmósfera de urgencia y expectación.