Se documenta la extensa y desesperante fila de tres horas para conseguir un colectivo que lleve a la cancha en el contexto del Mundial.
Ante la dificultad de transporte, un grupo de argentinos y ecuatorianos se unió para compartir un auto de aplicación, evidenciando la solidaridad entre fanáticos.
La crónica detalla los esfuerzos y gastos (Uber de 50 dólares) para llegar a tiempo al estadio, mostrando el lado logístico y a veces caótico de asistir a un evento de esta magnitud.