El dispositivo antirrobo para motos, que se coloca como una cinta imperceptible, funciona con una batería aparte y se activa apretando tres botones simultáneamente. Al activarse, emite una descarga de 6000 voltios.
Esta descarga, aunque no mortal, es suficiente para hacer que el delincuente suelte la moto. El sistema emite un pitido y una descarga sonora y eléctrica, similar a una Taser, que repele al atacante.