Se cuestiona la cobertura periodística sobre la compra en efectivo de un acolchado por parte de Manuel Adorni, sugiriendo que algunos colegas no están captando la verdadera dimensión de los hechos.
Se alude a la idea de que la sociedad puede estar más interesada en temas económicos de gran envergadura, como las inversiones en diversas provincias, que en detalles menores de la vida personal de los funcionarios.
Se plantea que la crítica hacia Adorni podría ser beneficiosa para el gobierno, ya que permite enfocar la atención en la recuperación económica argentina y evitar que "se escape un tren" histórico.