Un bar ubicado en el centro de Córdoba capital, cerca de la ciudad universitaria, fue clausurado y se encuentra en estado de abandono. El lugar, que funcionaba a puertas cerradas, está vinculado a una lamentable historia que involucra drogas, prostitución y personas muy jóvenes.
Según testimonios, Soledad Andriani era la encargada de distribuir drogas a quienes acudían al bar, a menudo sin que estos supieran que estaban siendo drogados en sus bebidas. Carla, una nueva integrante de la historia, habría ejercido la prostitución en el lugar.
Aunque el crimen principal, el femicidio de Agostina, sigue siendo investigado y la fiscalía apunta a Barrelier como el principal sospechoso, este bar y las actividades ilícitas que allí se desarrollaban forman parte del contexto de la investigación.