La cobertura del Mundial en Miami mostró un panorama caótico y emocionante a medida que se acercaba el inicio del partido. Miles de argentinos y otros aficionados se congregaban en los alrededores del estadio, muchos de ellos corriendo para no perderse el evento.
Se reportaron largas filas y demoras en los transportes, con gente que había pagado hasta 30 dólares por colectivos que tardaban horas en llegar. Algunos asistentes, incluso, tuvieron que caminar kilómetros para acceder al estadio, generando frustración y quejas por la organización.
En medio de la euforia, se vivieron situaciones insólitas, como la de un auto de aplicación que recibió disparos y la de personas que llegaron tarde sin entrada. La presencia de extranjeros con camisetas de Argentina y la expectativa por ver a Messi se destacaron como el principal atractivo del evento.
El programa también abordó la situación de quienes se quedaron varados en el FanFest por problemas con los transportes, y la desesperación de algunos por conseguir entradas de último momento. A pesar de los inconvenientes, la pasión por el fútbol y la figura de Messi parecían ser el motor principal de la jornada.