Se relata que la madre, en su primera declaración, afirmó que el nene se había caído de la cama. Sin embargo, se cuestiona esta versión, sugiriendo que estaba presionada por el padrastro, quien supuestamente la amenazaba.
La madre habría sido cooptada y manipulada por el padrastro. Se menciona que ella era incapaz de lastimar a su hijo, pero sí de permitir que lo hicieran. El bebé, de dos años, no iba al maternal y estaba todo el tiempo en su casa.
Los familiares de la madre creen que ella no le levantaba la mano al hijo, pero sí permitía que lo lastimaran. Se conoció que el padrastro tenía denuncias de maltrato de su anterior pareja y que le pegaba a la madre.