En Teherán, la firma del acuerdo entre Irán y Estados Unidos generó una sensación de alivio y orgullo nacional, con celebraciones en las calles. Los iraníes lo describen como una victoria política y diplomática que pone fin a la lucha contra Estados Unidos e Israel.
Sin embargo, en el sur del Líbano, la percepción es de sospecha. La presencia militar israelí y la invasión tras ataques de Hezbollah generan incertidumbre sobre la paz en las fronteras. Los habitantes locales expresan temor ante la posibilidad de nuevos conflictos y la dificultad de reconstruir sus vidas.
En Beirut, familias desplazadas esperan noticias que les brinden tranquilidad para regresar a sus hogares. La paz firmada no se traduce aún en seguridad para todos, y la incertidumbre sobre el fin de la guerra persiste, con la posibilidad latente de nuevos enfrentamientos.