Se abordó la grave problemática del abuso sexual infantil, presentándola como una rama de la violencia generalizada. Se destacó que es un tema complejo que requiere un abordaje cuidadoso para evitar simplificaciones falaces.
Se definió el abuso sexual infantil como contactos e interacciones entre un niño y un adulto o persona con caracteres de adultez, donde el adulto utiliza al niño para su propia estimulación, la de un tercero (producción de material pornográfico) o la del mismo niño. Se mencionó que el agresor puede ser menor de edad pero generalmente se encuentra en una posición de autoridad, sometiendo al menor mediante intimidación o violencia.
Las estadísticas presentadas revelaron una alta prevalencia, con casi 4 de cada 10 personas experimentando alguna forma de abuso sexual negativo, predominando las niñas. Se señaló que la mayoría de los abusos ocurren antes de los 12 años, aunque las agresiones virtuales presentan un panorama diferente.
Se enfatizó la importancia de la prevención y la intervención, señalando que un alto porcentaje de víctimas no hablan de su experiencia o no reciben ayuda, lo que agrava el trauma. Se presentaron datos alarmantes sobre el aumento de casos de violencia familiar y abuso sexual infantil en Argentina, con un incremento significativo en las denuncias en los últimos años.
Se introdujo el concepto de agresiones virtuales, como el ciberacoso, el grooming, el sexting, el happy slapping, la exposición involuntaria a material sexual o violento, y la incitación a conductas dañinas. También se detalló la sextorsión, el doxing y el jarenting, destacando las graves consecuencias para las víctimas, incluyendo el riesgo de suicidio.
Finalmente, se hizo hincapié en la re-victimización como uno de los mayores peligros del abuso sexual infantil y se presentó la campaña "Todos contra el abuso infantil" con material didáctico, como cuentos infantiles, para abordar estos temas con los niños de manera lúdica y sin infundir temor, promoviendo la confianza en los adultos y la búsqueda de ayuda.