Un veterano de la Guerra de Malvinas compartió su profunda emoción por asistir a su primer mundial en vivo, tras años de trabajo y sacrificio.
El hombre, que emigró de Albania y se estableció en Arizona hace 42 años, relató las dificultades iniciales en Estados Unidos, pero destacó la fortaleza y el sentimiento de pertenencia que lo mantienen conectado con sus raíces argentinas.
Su presencia en el mundial representa la culminación de un sueño, un símbolo de resiliencia y la celebración de la vida después de experiencias traumáticas.