Se consulta a Tony sobre cuántos kilos ha bajado durante su travesía en bicicleta, a lo que él responde que no ha perdido mucho peso.
Explica que el constante pedaleo genera un hambre voraz, llevando a que coma grandes cantidades de comida, lo que compensa el gasto calórico.
Comenta que, a diferencia de lo que se podría pensar, el desgaste físico no se traduce necesariamente en una pérdida significativa de peso debido al aumento del apetito.