Miguel y Vicente compartieron los momentos más delicados de su viaje en bicicleta de 10 meses. En el sur de Colombia, estuvieron a 20 kilómetros de una coche bomba y en Ecuador atravesaron situaciones complejas relacionadas con secuestros y violencia política.
A pesar de los riesgos, destacaron la solidaridad de la gente en cada país que visitaron. La incertidumbre cotidiana es el mayor desafío, ya que no siempre saben dónde dormirán la noche siguiente. Han recurrido a todo tipo de alojamientos: carpas, hoteles, hostels, iglesias, colegios y casas de familia.
La conexión con la gente es profunda, incluso sin hablar el mismo idioma, ya que las necesidades básicas son universales. La publicación de sus experiencias en Instagram, bajo el nombre "Enviciando al Mundo", les ha permitido conectar con personas de todo el mundo.