Durante los intermedios del juicio, se observa una interacción constante entre los imputados, quienes hablan y se señan entre sí. Algunos, como Pérez, utilizan lenguaje de señas ante los medios para proclamar su inocencia.
La relación entre Pérez y Caillaba es de constante debate y comunicación cara a cara. Por otro lado, Maciel cruza palabras frecuentemente con Soria, alias "El Americano", lo que ha llevado a la decisión de separarlos en los asientos en la próxima jornada.
Los detenidos, esposados y con chalecos, interactúan entre ellos, generando una situación que se describe como "increíble".