La protesta en Heraklion, Creta, se intensifica contra la decisión del gobierno griego de convertir un edificio en un centro de detención temporal para migrantes. Los locales argumentan que esta medida afectará negativamente al turismo, principal motor económico de la región.
Las autoridades griegas sostienen que la creación de estos centros es necesaria para gestionar los flujos masivos de embarcaciones, en su mayoría procedentes de Libia, que llegan a las costas griegas. La oposición local se basa en el impacto económico y la saturación de la isla.