Se aborda la importancia de los vínculos humanos y el compromiso en una sociedad que tiende a evitarlos. Se compara la actitud de los voluntarios antes y después de la pandemia, notando una reticencia a las tareas presenciales y una preferencia por lo virtual tras la crisis sanitaria.
Se destaca que los vínculos requieren vulnerabilidad y que la pandemia exacerbó el aislamiento y la desconfianza, haciendo más difícil el contacto humano directo, a pesar de que las tareas manuales como ordenar cajas o cargar camiones también son cruciales para la fundación.