La fiebre por las figuritas del Mundial no solo atrapa a los niños, sino también a los padres, quienes a menudo se involucran más que sus propios hijos en la búsqueda y negociación de las mismas.
Se comenta que la dinámica de entrega de figuritas puede ser una herramienta de aprendizaje para los niños, enseñándoles sobre negociación y el valor de las cosas.
La dificultad para conseguir ciertas figuritas genera un debate y puja entre los coleccionistas, convirtiendo la búsqueda en una actividad social.