La escasez y reventa de figuritas del Mundial genera indignación entre los fanáticos argentinos. Los quioscos reportan falta de stock y precios exorbitantes, con paquetes que llegan a costar el doble o triple de su valor original.
Los vendedores de figuritas expresan su frustración ante la situación, denunciando que los distribuidores y revendedores acaparan el producto, provocando una crisis que afecta a los coleccionistas más fieles. La situación se agrava con la falta de álbumes oficiales, que solo se consiguen a precios de mercado negro.
A pesar de la problemática, algunos comerciantes intentan mantener la cordialidad con sus clientes, ofreciendo un trato amable y recordando la importancia de disfrutar del Mundial más allá de las figuritas. Sin embargo, la decepción es palpable y la demanda insatisfecha persiste.