Se describe el fervor y la locura inexplicable que genera Lionel Messi en Bangladesh, donde los festejos por el primer partido de la selección argentina se asemejan a la celebración de una final de Copa del Mundo. La pasión se manifiesta con cánticos en español, banderas argentinas y una devoción que transforma al país en una "provincia futbolera" de Argentina.
Este fenómeno se vincula con la cultura cinéfila de Bangladesh, cuna de Bollywood, y se compara la intensidad de los festejos con una puesta en escena cinematográfica. Se destaca que el fanatismo por el fútbol, iniciado con Maradona, se ha potenciado exponencialmente con Messi.