El testimonio de Carla se expande, revelando más detalles sobre la estructura de explotación en "Huachitas". Se mencionan a Soledad y Nicole Weiss como parte de la organización, y se introduce a "la gringa Ludmila", expareja de Barrelier y madre de su hijo, cuya desaparición y falta de investigación generan sospechas.
Carla describe cómo ella y otras chicas eran menores y accedían a "extras" que no se les remuneraban. Se sugiere que la explotación sexual podría haber ocurrido en otros lugares además de "Huachitas", como en la casa de Campillo 878.
La motivación de Carla para declarar sería la conmoción por el crimen de Agostina y el deseo de que los responsables paguen. Se plantea la hipótesis de que Ludmila, a pesar de su cercanía con Barrelier, podría no ser una víctima sino una cómplice.